Café musical

9 jun 2009

(I can't get no) Satisfaction

Aquella famosa canción de los Rolling Stones realmente me había llegado en aquella década de los 60's y eso que ya no era un jovencito, mi década fueron los 50's, Pérez Prado me recibió en la XEW cuando llegué a la UNAM y Elvis me acompañó en mi boda... En fin, era 1978, un año medio extraño y otro escándalo presidencial venía en camino, pero como la prensa estaba maniatada en aquellos años, pues en vez de condenarlo o festejarlo, solo lo minimizaron un poco. Y curiosamente en 1978 aparecía una banda alocada y con un buen sonido electrónico llamada Devo, que hizo un cover bastante bueno de la canción de los Rolling Stones.

Era 1978 (de nuevo) y el país medio se recuperaba del populismo del tontín Echeverría. Mi jefe López Portillo andaba siempre de buenas, augurando nuevos y buenos tiempos para el país, pero en el fondo seguía siendo lo mismo, corportativismo, pobreza, control mediático, control electoral, nepotismo... En fin, su esposa era la directora del Departamento de Cultura del país, la señora Carmen Romano. Siempre que alguien la veía sufría el espanto de su vida, fea la cabrona, eso sí, bastante refinada, era una dama bastante decente, no sé como aguantaba a su esposo...

Pero un día ví al Licenciado López Porpillo con otra dama en el brazo, llegando a Bucarelli. En cuanto la ví se me hizo conocidísima, era nada más y nada menos que la puta barata de Sasha Montenegro, increíble, como se había rebajado tanto el señor Presidente de los Estados Unidos Mexicanos. Caramba. Hasta eso que estaba mucho más bonita que doña Carmen, pero hay que darle gracias a la Montenegro por echar a perder la calidad de nuestro cine.
-¿Qué tal Leopoldo? ¿Cómo estás?
-Muy bien señor, gracias... ¿Y usted?
-Que puedo decir De la Garza, increíblemente feliz.
-No pues sí, le pone el cuerno a la bruja buena y se coge a Negra Nieves, así quien no está feliz.
Se me quedaron viendo bastante feo, Josecito porque no se imaginaba que le iba a salir con eso y la Sasha porque simplemente no me entendió, todavía le quedaba un poco de español por aprender. En fin, consiguiendo a una puta barata que no ocupaba ropa para vivir ni actuar, como no iba a estar satisfecho José Soñador, hasta le puse de apodo al tipo "Alma Marcela Silva de Alegre". Esos años de leperadas gubernamentales y cinematográficas me convirtieron en otro lépero, pero ya cuando llegó de la Madrid se me quitó, jeje.

Y el tipo, al contrario del Trofeo, no lo disimulaba, eso sí, la tenía bien escondidita y con dinero público financiaba los churros donde salía su querida gatita en celo. No había día donde no me los encontrara en la intimidad, si en el cuarto del conserje de Gobernación o hasta en la mismísima Oficina Presidencial. Un día que iba a hablar con José Soñador, me llevé conmigo preservativos envueltos en papel de regalo, me los había dado un médico gringo para mis hijos, pero mis hijos no eran de hormona alborotada, parecían sacerdotes. Lo esperé afuera de la Oficina Presidencial, y me dí cuenta que traía la llave, entré sigilosamente, coloqué la caja de preservativos, me salí, cerré y listo.
-¿Qué dice de la Garza? ¿Cómo... A caray, ¿y esto?
-No sé señor, ahí dice que es para usted...
-¿GLOBOS?!
-A CARAY, no sé si se a informado señor, pero esos son preservativos, sirven para tener lo que los doctores llaman "sexo seguro".
-Voy a darle una paliza al que me haya hecho el chistecito... Soy un deportista, estoy sano, no ocupo esto para prevenir que me de gonorrea, soy la reencarnación de Quetzalcóatl... Carajo.
Jajajaja, funcionó, pensé. Y si que funcionó, porque al rato me pidió que si le conseguía otra cajita para satisfacerse con su Montenegro...

Pues terminada su presidencia botaría a su bruja buena, mientras el seguía satisfaciéndose con ese cuerpo escultural que tenía la Montenegro... Al final se vino casando con ella y cuando falleció José Soñador, la empezamos a mantener con nuestros impuestos...

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