Café musical

14 sept 2010

Serie Bicentenario: La campaña de Vicente Guerrero (1817-1820)

Después de la muerte de Mina, el movimiento se había quedado sin líder, además de que el epicentro de las acciones se trasladaron al sur. Ahí, Vicente Guerrero seguía firme junto con su pequeño pero aguerrido ejército, escondido entre las selvas guerrerenses. Guerrero se había unido al movimiento desde 1811, pero su participación cobró notoriedad hasta este punto, cuando se hizo el líder visible del ejército libertador. En 1816, a pesar de que hasta su propio padre fue contactado para que él le ofreciera el indulto, Guerrero lo rechazó con la frase que pasaría a la historia: "LA PATRIA ES PRIMERO". Y siguió luchando en favor de un patria libre. En 1817, el virrey Apodaca envía a Gabriel de Armijo (el némesis de Guerrero) para vencer y capturar a Guerrero. De hecho, De Armijo le ofreció también el indulto a Guerrero y lo volvió a rechazar. Armijo tomó medidas drásticas. A mediados de 1817, Guerrero se pone en contacto con la Junta de Jaujilla y Guadalupe Victoria. Victoria unifica su mando con el de Guerrero, se pone a sus órdenes, además de que la Junta reconoce a Guerrero como Jefe del movimiento. Después, Guerrero se refugia en Tierra Caliente, esperando el momento.

A finales de 1817, Armijo y sus hombres, sitian Jaujilla y después de tres meses, los integrantes de la Junta se rindieron, ya era marzo de 1818. Después de pasar un poco tiempo en prisión, algunos integrantes se reunificaron en Huétamo. Ahí armaron un pequeño ejército y de nuevo fueron derrotados. A mediados del año, entre pleitos pleitos y más pleitos, llegaron a otro acuerdo y establecieron la Junta de la Hacienda de Balsas. Inmediatamente ratificaron el mando de Vicente Guerrero. Ya recibida la notificación de lo anterior, Guerrero sale a combatir. Primero recluta más gente para su ejército y construye un fuerte en el Cerro de Santiago, llamado Fuerte de Barrabá. Debido a una traición, es atacado por sorpresa por Armijo en un campamento. Armijo, no contento con esto sigue tras la pista de Guerrero y lo alcanza en Zacatula. Ahí Guerrero, junto con Pablo Galeana e Isidoro Montes de Oca, logran detener el embate de Armijo, sin victoria clara para ningún bando. En su retirada, Armijo destruye todo lo que está a su alcance para según él, minar a los Insurgentes. Entre lo destruído se encontraba pólvora, sembradíos de verduras y tabaco, cañones, entre otras cosas. De nada sirvió que hiciera eso. 

Después, ambos ejércitos llegan hasta Michoacán y el 15 de septiembre se enfrascan en la Batalla del Tamo, donde Guerrero, con 200 refuerzos de Valladolid, aplasta a los realistas y le propina una derrota dolorosa a Armijo. Ahí, el ejército de Guerrero crece de 800, a 1800 efectivos, además de que captura bastantes armas.  Guerrero y sus hombres logran darle otro golpe a Armijo en la Batalla del Cerro del Barrabás. Ahí, aplastan de nuevo a los realistas y les quitan otras 400 armas de fuego. El resto de 1818 transcurrió tranquilo mientras Guerrero y el leal Pedro Ascencio se fortificaban. Nacía el año de 1819, que parecía ser de terror para los Insurgentes. Los indultos se dieron como si se estuvieran regalando dulces, y como eran dulces, los niños insurgentes miedosos no tardaron en ir por ellos y comérselos. Se resalta que muchos indultos se lograron después de capturas en batalla, pero también no la chingaron los batos. Regresando con don Chente, llevó su épica pelea con Armijo hasta el pueblo de Chilapa. En esos momentos, la Junta de Balsas fue sorprendida y disuelta. Sin ningún gobierno, Guerrero y Ascencio se fortificaron de nuevo para seguir la lucha. En el inter, el Fuerte de Barrabás fue capturado casi sin oposición y se forzó a Guerrero a ir hasta Michoacán, dónde fue derrotado el 5 de noviembre en la Batalla de Agua Zarca. Guerrero entonces se retiró a la Sierra Sur a plantear bien su nueva ofensiva.

Mientras la anterior campaña de Vicente Guerrero se desarrollaba, en España se sintieron vientos de tensión. 
En 1819, la mayoría de la población ya estaba empapada de las ideas ilustradas y clamaban el regreso de la Constitución de Cádiz, debido a que estaban hasta la puta madre del absolutismo de Fernanputo VII (que si era bastante puto). Incluso, el ejército estaba hasta la coronilla (incluso apoyaba las guerras de Independencia de Latinoamérica) por lo que decidió tomar cartas en el asunto. Muchos comerciantes, ejército, nobles, miembros de la Iglesia, hasta vagabundos estaban conspirando contra Fercho. Pero la conspiración que si tuvo efecto fue la que apoyó el ejército, sobre todo el regimiento que estaba acuertaldo en Cádiz. El 1 de enero de 1820 el coronel Rafael del Riego, al mando del segundo regimiento de Asturias se levantó en armas pidiendo el restablecimiento constitucional. En realidad, el compa Rafael no solo quería acabar con el absolutismo, sino evitar ser mandado a la Nueva España en papel de bombero de la Corona, porque consideraba que la guerra contra los Insurgentes estaba perdida (y sí que lo estaba). Su movimiento rápidamente se expandió por todo el reino español y cimbró Madrid, porque Fernanputo mandó a sofocar la insurrección al general Ballesteros, quien ya estaba del otro lado apoyando a Riego. Al pobre pendejo de Fernando no le quedó de otra, jurar la constitución más de a huevo que de ganas. La noticia llegó a América el 24 de julio de 1820 y lo mismo que pasó en 1812 se repitió: Se acabó la Inquisición, le dijeron venga para acá a los terrenos de la Iglesia y además cortaron su poder, etcétera. El virrey apoyó las reformas y la gente ni se inmutó. Lo que querían era precisamente librarse de esa Constitución, ser independientes y formar una constitución propia que de verdad los defendiera... Eso no iba a tardar mucho... 

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Sinfonía número 9 en re menor (2o movimiento) - Ludwig van Beethoven

11 sept 2010

Serie Bicentenario: Martín Xavier Mina al rescate (1816-1817)

El movimiento de Independencia, a pesar de ahora sí estar herido gravemente de muerte, se resistía a morir. Fray Servando Teresa de Mier y Simón Bolívar (el gran caudillo de Sudamérica) se encontraban en aquellos finales de 1815 en Inglaterra, buscando apoyo para sus respectivos moviemientos. Gracias al cielo, españoles refugiados por el regreso de Fernando VII llegaron a Inglaterra y fundaron grupos secretos para apoyar a los movimientos de Independencia de América. Entre ese grupo de españoles se encontraba Martín Xavier Mina, un jóven con muchos bríos que peleó contra los franceses. En 1810 mientras peleaba con la guerrilla fue apresado por fuerzas francesas y llevado al país galo. Cuando salió de prisión regresó a su España, solo para encontrarse de que aquel imbécil por el que habían peleado (Fernando VII) era un vil absolutista. Escapó de España y debido a sus valerosas acciones contra Francia, Inglaterra le dio asilo político. En reuniones del grupo, Martín conoció a Fray Servando y le convenció de venir a la Nueva España a liberarla. Los únicos mexicanos que apoyaron económicamente a Martín fueron los hermanos Fagoaga, además de unos cuantos militares españoles, franceses, italianos e ingleses. 

En los últimos días de abril, se dio a conocer en Londres la noticia del fusilamiento de Morelos, que desanimó un poco a la expedición, pero aún así, partió hacia Nueva España el 5 de mayo de 1816. Antes de llegar al territorio novohispano, Mina dio órdenes de parar en los puertos de Norfolk y Filadelfía, USA, para reabastecerse. Mientras, en septiembre de 1816 llegaba el nuevo virrey de la Nueva España, Juan Ruíz de Apodaca. El comeinsurgentes Calleja se iba finalmente de regreso a España. Ruíz de Apodaca era un hombre  piadoso y comprendedor de las situaciones, tanto que su política de indultos masivos dio resultado. De toda la insurgencia, solo Pedro Moreno, Nicolás Bravo, Vicente Guerrero y Guadalupe Victoria no lo aceptaron, incluso, el mismo Victoria atacó el convoy que llevaba a Ruíz de Apodaca rumbo a la Ciudad de México, por poco y lo captura. Aún así, el virrey Apodaca llevó en general un muy buen gobierno, rescató la economía y la minería, respetó a los presos políticos y evitó su fusilamiento en caliente. A la gente le agradó mucho el caracter y trabajo de Apodaca, tanto que por un momento se olvidaron de la Independencia. 

Mina por fin llegaría a México atracando en Soto La Marina el 15 de abril de 1817, después de buscar un puerto ideal donde llegar ya que casi todos los puertos de la Nueva España estaban en manos virreinales. Inmediatamente Mina se apuntó importantes victorias en el Valle del Maíz, Peotillo y San Felipe. Finalmente, encontró a Pedro Moreno en el Fuerte del Sombrero, en junio. Poco antes, el virrey Apodaca ya había enviado a Pascual Liñán y su ejército para sitiar el Fuerte y el 1o de agosto lo logró. Dos días antes, Mina logró pasar desapercibido por las líneas españolas y con unos cuantos hombres partió hacia el Fuerte de los Remedios, para ayudar al padre Torres, que moriría en ese sitio. Después anduvo por todo el territorio novohispano participando en unas cuantas batallas hasta que harto de la indisciplina de su ejército se dirige donde se esconde la Junta de Gobierno, que le encarga recuperar Guanajuato. Se enteró que las tropas de Moreno habían logrado sobrevivir y se encontraban en el Rancho El Venadito, ahí prepararon el ataque a Guanajuato. Nunca lo pudieron ejecutar, el 27 de octubre, el coronel Orrantia los encuentra y ataca. En la mini batalla Pedro Moreno es asesinado y Mina hecho prisionero. Días después es llevado al campamento de Pascual Liñán y es fusilado el 11 de noviembre en el Cerro del Borrego, cerca de Pénjamo. En premio (más bien, como burla), Fernando VII le dio al virrey Apodaca el título de Conde del Venadito. Si bien la campaña de Mina fue bastante corta, fue muy importante porque sacó a muchos insurgentes del indulto para regresar al campo de batalla. 

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Sinfonía número 7 en La mayor (2o movimiento) - Ludwig van Beethoven

Serie Bicentenario: La campaña de José María Morelos y el verdadero nacimiento de la Independencia(1811-1815)

Como habíamos contado amigos, Morelos se reunió con Hidalgo en octubre de 1810 e Hidalgo le encomendó la tarea de hacer un ejército en el sur y tomar Acapulco. Morelos lo hizo de inmediato. Juntó un buen ejército, los entrenó, los organizó y le dió pocos líderes para un mejor control. Los jefes eran él mismo, Miguel Bravo y Hermenegildo Galeana. Al contrario de Hidalgo, Morelos si tenía amplio conocimiento militar, por lo que su ejército muy bien organizado no tuvo problema para arrasar con medio estado de Guerrero y parte de Morelos, dónde tomo Taxco, Izúcar, Tanango y Tenancingo. Pasando de pueblo en pueblo, se le unieron otros curas con dotes militares, entre ellos Mariano Matamoros. En menos de seis meses, arrasó con toda la costa del Pacífico y la limpió de elementos del ejército virreinal. Parte de ese éxito se debió a que el ejército virreinal no conocía ni la geografía ni el clima de la zona y no se acostumbraron a eso. Morelos quería evitar a toda costa los excesos cometidos en las épocas de Hidalgo, por lo que reguló los precios y las rentas en las ciudades tomadas. 

Las buenas intenciones de Rayón tuvieron una consecuencia dura. Mientras Don Chema estaba terminando de limpiar los límites de la sierra que dividía el valle de México con la Tierra Caliente, el comeinsurgentes atacó Zitácuaro el 2 de enero de 1812 para acabar con la Junta. Los miembros de la junta huyeron despavoridos por todo Michoacán, hasta que se reunieron en una sola ciudad. Calleja tenía hambre y se enfocó a perseguir a Morelos para tenerlo en su mesa bien fresco los días siguientes. El 19 de febrero lo alcanzó en Cuautla, la batalla dió inicio con un reforzado ejército virreinal. Ellos estuvieron a punto de tomar la ciudad, pero un niño llamado Narciso Mendoza, que se encontraba jugando por la zona, accionó uno de los cañones, asustando al ejército virreinal. Ahí empezó el sitio. Al principio había comida en abundancia y había batallas menores todos los días. Esto hizo que se acumularan los cadáveres por Cuautla. El ejército virreinal atacó de nuevo la ciudad pero se dieron en pared, la ciudad había sido fortificada. Esto fue como en marzo. En abril, Mariano Matamoros pudo romper el cerco para ir a Toluca, donde Ignacio López Rayón lo esperaba con víveres y otras proviciones. Casi llegando a Cuautla fue atacado, logró ganar, pero ya no pudo entregar la comida. El agua ya estaba podrida, los cadáveres habían propagado enfermedades en todo Cuautla y en el campamento español, por lo que ambos bandos dieron un hasta aquí. Calleja envío una carta al virrey Villegas comunicándole que se daba por vencido. En la madrugada del 2 de mayo, Morelos envió a un emisario a revisar el campamento español. Todos estaban en los brazos de Morfeo, así que a escapar se ha dicho. Para las dos de la mañana ya estaban bastante lejos de Cuautla, pero en eso iban pasando más refuerzos para Calleja y estalla una batalla. Morelos la gana para las 4 y media de la mañana, pero parte de su ejército es alcanzado y dispersado por algunos realistas.

A mediados de 1812, la Junta Suprema de España aprueba la Constitución de Cádiz, considerada en aquellos tiempos una de las más liberales. Le daba un mejor trato a las colonias, gracias a la intervención de los representantes coloniales, entre ellos Miguel Ramos Arizpe, mexicano. Además, el virrey ya no era virrey, sino Jefe Político Superior. También le ponía fin a la Inquisición. Para finales de 1812 y principios de 1813 el ejército moreliano tiene en sus manos importantes bastiones como Oaxaca, Orizaba, Córdoba, Tehuacán y sobre todo Acapulco. En enero de 1813 los insurgentes recibían una noticia desagradable. Venegas fue depuesto por la Junta de Sevilla y en su lugar entró comeinsurgentes Calleja. Peor aún, Acapulco fue el principio del fin para Morelos. Tras cuatro meses de sitio dónde el ejército de la jefatura superior resistió fieramente, en agosto se rindieron con su orgullo intacto, pero el ejército de Morelos estaba debilitado. Unos días después Ignacio López Rayón y él, con grandes diferencias siempre, rompieron relación. Morelos se dirigió entonces a Chilpancingo y creo un congreso conforme a lo que ya había escrito en sus Sentimientos de la Nación. Este congreso hizo pública una declaratoria de Independencia el 6 de noviembre. Ya se puede hablar entonces de una guerra de Independencia, además de que Morelos siempre lo deseó. El Congreso de Chilpancingo es una calca de lo que pasa actualmente. A pesar de su pequeñéz, NADIE podía ponerse de acuerdo y en esa ineptitud, a veces le daban al traste a muchas ideas militares de Morelos. 

En fin, el resto de 1813 se fue al caño y Morelos alcanzó 1814 con renovados bríos. Se dirigió a Valladolid para tomarla y así tener una posición privilegiada para reconquistar Guadalajara, Guanajuato y San Luis Potosí. Con todo y que los insurgentes eran superiores en número por 3 a 1, el ejército de la jefatura superior se llevó el triunfo, en esa batalla también se encontraba el sujeto con el nombre de Agustín de Iturbide, que ya había sido ascendido a coronel. Morelos y su ejército salieron corriendo a Puruarán, donde los realistas ya los esperaban tomándose una buena copa de vino. Morelos tropezó de nuevo, pero ahora muy feo. Perdieron a más de 700 soldados y a 20 jefes, entre los que se encontraba Mariano Matamoros, fusilado ipso facto. A los pocos días Galeana fue derrotado en Tlacotepec y también fue fusilado en caliente. Morelos había perdido sus dos brazos militares en menos de un mes, como él mismo lo dijo: "He perdido a mis dos brazos, ya no soy nada". Para terminar de arruinar todo el congreso de Chilpancingo le retira el poder ejecutivo de sus manos, gracias a sus derrotas militares. Cabe remarcar que los congresistas contribuyeron a esas derrotas gracias a su estupidez. Después de eso, Morelos se retira a Apatzingán donde promulga la primera constitución del país, bautizada con el nombre del pueblo. Era basada en la de Cádiz, la francesa y en el escrito Sentimientos de la Nación. Sus principales postulados eran una división de poderes, libertad de expresión y respeto a los derechos humanos. 

A mediados de 1814, Fernando VII regresaba al trono después de la victoria española y la expulsión definitiva de los franceses. Lo primero que hizo el putito fue suprimir la Constitución de Cádiz, regresar al absolutismo, el Jefe Politico Superior de nuevo era Virrey, la Inquisición renació, los jesuitas regresaron, al igual que la persecución de los liberales. Prácticamente, con estas medidas los insurgentes ya no luchaban por él, si no por una verdadera Independencia, debido a que todo había regresado a como estaba en 1808. Además, autorizó el envío de miles de tropas que habían participado en la guerra contra los franceses a América, para sofocar las guerras de Independencia de los cuatro virreinatos americanos. Entraba el año de 1815 y al Congreso se le ocurre irse a Veracruz después de enviar emisarios a Estados Unidos (entre ellos el hijo de Morelos, Juan Nepomuceno Almonte, que se va a estudiar) y fijar una especie de Suprema Corte en Michoacán. A pesar de que pidieron a Morelos quedarse en Michoacán, él mismo decide acompañarlos para hacerles guardia. A mitad del camino a Veracruz son atacados por el ejército virreinal, provocando un desorden enorme y permitiendo una facilidad para capturar a Morelos. 

A finales de año se realizaron sus juicios y fue sometido a la misma humillación que Hidalgo en la ceremonia de excomunión. Al contrario de Hidalgo, Morelos estaba temblando de miedo, no reconocía sus acciones, y afrontó su muerte nerviosamente. Incluso, firmó un humillante perdón para que pudiera ser confesado, al contrario de Hidalgo, que no firmó nada y él mismo se comunicó con Dios. Llegaba la mañana del 22 de diciembre de 1815... Fuego, fue fusilado el gran Morelos, de espaldas. Su muerte dejaba casi desarticulado el movimiento debido a las peleas del ahora arrogante Ignacio López Rayón y el Congreso. Por si fuera poco, la gente de la Nueva España ya estaba hasta la madre de tanta muerte y de tantos abusos cometidos por la Corona debido a las acciones insurgentes. Estaban pagando justos por pecadores. Aún así, una pequeña flama todavía vivía en el virreinato, los líderes insurgentes de a verdad que quedaron fueron Pedro Moreno y el padre Torres (compañero de Matamoros) en el centro y en el sur, Nicolás Bravo, Vicente Guerrero y Miguel Fernández Félix, mejor conocido como Guadalupe Victoria. 

Un día de 1812, mientras estaba en campaña, Napoleón Bonaparte declaró: "Si tuviera cinco generales como Morelos conquistaría el mundo"... 

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Concierto para piano número 21 (1er movimiento, el famosísimo Andante) - Wolfgang Amadeus Mozart

10 sept 2010

Serie Bicentenario: Ignacio López Rayón al rescate (1811)

Cuando las autoridades virreinales estaban en pachanga perpetua por los fusilamientos de Hidalgo, Allende, Aldama y Jiménez (cuyas cabezas ya eran los adornos de lujo de la Alhóndiga de Granditas, con el objetivo de asustar a quien quisiera iniciar otra rebelión), no contaban con que el movimiento no estaba acabado del todo. La semillas que dejó la campaña de Hidalgo rindieron frutos, pequeñas sublevaciones estaban a la órden del día, además de que Ignacio López Rayón, secretario particular de Hidalgo, revivió el movimiento. Nacho López se encontraba en campaña en el norte del virreinato cuando se enteró del fusilamiento. Inmediatamente se dirigió a Saltillo, juntó a 3500 hombres y vámonos pa' Zacatecas. No le costó nada tomar la ciudad. Como buen abogado y diplomático que era, envió una carta a nada más y nada menos que a nuestro buen Felix María "Comeinsurgentes" Calleja del Rey. Ahí Rayón le expuso las medidas que iba a tomar el movimiento. Formar un Congreso, jurar fidelidad a Fernando VII, acabar con los saqueos españoles y continuar la guerra para fortalecer el movimiento. Calleja simplemente se orinó de risa, se preguntó porque demonios un rebelde se comunicaba con su perseguidor y, como fiel vasallo que era del virrey y del Rey de España, le ofreció el indulto (obviamente, para hacerlo pensar que era libre y luego fusilarlo, lo sanguinario nunca se le quitó a Calleja). Nacho lo rechazó tajantemente y agarró a toda su gente para ir con rumbo a Michoacán.

En agosto de 1811, se formó la famosísima junta de Zitácuaro, para confirmar el movimiento insurgente y darle pies y cabeza a través de un gobierno que lo representara. Entre los miembros de la junta estaban Carlos María de Bustamante, José María Morelos, el joven abogado Andrés Quintana Roo y su también joven esposa Leona Vicario. La primera labor de la junta, crear una Constitución. Lo lograron, se llamaba simplemente Elementos Constitucionales. Entre sus puntos más importantes estaban los siguientes:

  • La religión católica es oficial y única.
  • La América es libre e independiente de toda otra nación.
  • La soberanía bien del pueblo y reside en Fernando VII.
  • El Supremo Congreso está formado por cinco vocales (y un montón de consonantes, jajaja, broma) nombrados por los representantes de provincia. Su cargo durará cinco años.
  • Estblecimiento de un Consejo de Estado para los casos de Guerra y Ajuste del territorio.
  • Se establecen los despachos de Gracia y Justicia, Guerra y Hacienda.
  • Se abole la esclavitud.
  • Las personas declaradas como perjuras de la Nación por no apoyar el movimiento, se declaran también infames y sus bienes pasan a manos de la Nación. 
Nacho, no conforme con lo anterior, envió emisarios a Estados Unidos y a Sudamérica para dar a conocer el movimiento en la Nueva España y los puntos principales de la constitución. Además, con esos emisarios en Sudamérica, se pudo poner en contacto con los movimientos en los otros 3 virreinatos. Todo esto con el objetivo de legitimarse ante el mundo. Con este procedimiento diplomático y calmado, López Rayón recuperó el apoyo perdido después de la toma de Guanajuato y ganó también apoyo de organizaciones secretas, como la de los "Guadalupes", donde entre sus filas militaban los ilustres (tiempo después, grandes infames) fray Servando Teresa de Mier y José María Liceaga. La organización anterior también contaba con la militancia del legendario José María Morelos y Pavón, el nuevo líder del movimiento criollo...

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Sinfonía número 94 (Segundo movimiento) - Joseph Haydn

Serie Bicentenario... Inicia la guerra: La Campaña de Miguel Hidlago (1810-1811)

Llegaba el año de 1810 y había cambio en el trono virreinal. El arzobispo Lizana era sustituido con Francisco Javier Venegas. El virrey iba a lo que iba, a proteger los intereses españoles, de nuevo pidió préstamos forzados y para que la cuña apretara premió a Gabriel de Yermo por lo ocurrido en 1808. La llama encendida por la conspiración de Valladolid fue transferida a la conspiración de Querétaro. Los líderes eran el señor corregidor de la ciudad, Don Miguel Domínguez, y su joven esposa Josefa Ortíz. Entre los miembros figuraban Juan Aldama, los licenciados Laso y Parra y dos individuos que también integraron la conspiración de Valladolid: Mariano Abasolo e Ignacio Allende. Su plan era crear Juntas en las principales ciudades del virreinato, ya establecidas, esas juntas se encargarían de destituir a las autoridades, tomar rehenes a los españoles ricos y tomar todos sus bienes y ya hecho todo esto el gobierno quedaría cómodamente en las manos de los criollos y mestizos, integrando una Junta Representativa como las de España. La fecha para iniciar la operación estaba fijada para el 8 de diciembre del año en curso. En septiembre, la conspiración ya tenía una forma bien delineada. Para reforzarla, Allende invitó al cura de Dolores, Miguel Hidalgo y Costilla, ex alumno, ex maestro y ex rector del Colegio de San Nicolás en Valladolid. Precisamente debido a eso, se empapó de ideas ilustradas y la conspiración celebró su llegada, bueno, no tanto por eso celebraron sino porque era un cura y con eso se podían jalar a la revuelta a grupos más marginados como a los indios y a las diversas castas. 

El 15 de septiembre, la conspiración fue traicionada y Doña Josefa avisó a Juan Aldama, que estaba descansando en San Miguel. Más rápido que un pedo antes de salir del cuerpo humano se dirigió a Dolores para dar aviso a Hidalgo y Allende, que ya se encontraban dormidos. Llega Aldama toque y toque, un criado despierta a ambos hombres, le abren a Aldama y comienza el debate. Al padre Hidalgo le fascinaba el chocolate, por lo que encargó para todos. Ya con el chocolate en mano, Aldama y Allende plantearon dos escenarios: Dejar todo de lado y convertirse en prófugos, el otro, adelantar el movimiento. Pasó media hora y  tomaron la segunda opción. Era ya la madrugada del 16 de septiembre. Hidalgo se movió rápido, junto con su hermano Mariano, Allende, Aldama, un tipo llamado José Santos y 10 compas más se dirigieron armados a la cárcel local y liberaron a todos los reos. Acto seguido arrivaron a la casa del sudelegado del intendente, le dieron una madrina, lo apresaron y se apropiaron de todo su dinero. Cabe señalar que lo último fue fácil porque unos meses antes el cura Hidalgo le había pedido un préstamo y se fijó astutamente dónde se encontraba la lana. Terminado eso regresaron a la parroquia e Hidalgo ordenó a su campanero llamar a misa. Inmediatamente todo el pueblo se hizo presente afuera de la parroquia y en ese momeno, cuatro de la mañana del 16 de septiembre de 1810, Hidalgo dió el grito que cambiaría la historia del virreinato de la Nueva España:

SEÑORES...¡¡VIVA NUESTRA MADRE SANTÍSIMA DE GUADALUPE!! ¡¡VIVA FERNANDO VII!! ¡¡VIVA LA NUEVA ESPAÑA!! ¡¡¡¡¡¡MUERA EL MAL GOBIERNO!!!!!

Nótese que NUNCA hizo mención a una independencia del virreinato. En fin, con unos cuantos de hombres el nuevo ejército marchó hacia San Miguel el Grande. Unos cuantos pueblos antes de llegar, entraron en Atotonilco, donde Hidalgo tomó el famosísimo estandarte de la Vírgen de Guadalupe, que se convertiría en la primera bandera verdaderamente representativa de todos los criollos, mestizos, indios y castas, además de que sería el ícono del posterior movimiento de Independencia (Desde el siglo XVII los criollos ya habían tomado a la Vírgen de Guadalupe como símbolo de su nacionalidad). Cuando llegaron a San Miguel, media ciudad se adhirió al movimiento y ayudaron para apresar a los españoles peninsulares y tomar sus bienes. Descansaron un poco y salieron con 50 mil hombres hacia Celaya (Hoy en día medio mundo la conocemos como Cajetalandia), siendo ocupada totalmente e 21 de septiembre. A partir de esta toma, la tradición del ejército de Hidalgo nacería: Ciudad que nos paramos, ciudad que saqueamos y robamos. Hidalgo aceptaba esos métodos debido a que lo consideraba justo después de tanta explotación española y daba la casualidad de que casi la totalidad del ejército estaba conformado por indígenas. 

Además, en Celaya se repartieron los mandos. Hidalgo quedaría como capitán general y Allende, teniente general del ejército. Esto molestó a Allende, porque Hidalgo permitía lo antes mencionado y para terminarla de fregar no tenía conocimientos militares ni capacidad de organización castrense. Allende, con su clara educación militar era partidario de suprimir esos saqueos, darles disciplina a los miembros y enseñarles a tirar (porque tenían una puntería paupérrima). Hidalgo desgraciadamente lo mandó a volar y ahí empezaron las interminables peleas entre ellos. Los líderes del movimiento no quitaron el dedo del renglón a pesar de lo que dijo Allende, debido a la calidad religiosa que tenía Hidalgo. Prácticamente era un imán de gente por su hábito sacerdotal. Siguiente paso: Guanajuato.

Guanajuato como sabemos, era una ciudad importantísima para el virreinato. Ocupando esa ciudad, el ejército de Hidalgo tendría al virrey agarrado del cuello. El 28 de septiembre, Mariano Abasolo y otro tipo fueron a decirle al Intendente Juan Antonio Riaño (íntimo amigo de Hidalgo) que rindiera la ciudad. Un día anterior, sabiendo que tarde o temprano los revolucionarios iban a llegar a Guanajuato, pidió refuerzos a San Luis Potosí. Aún así, no entregó la ciudad y aparte le dolió enterarse que se iba a enfrentar a un gran amigo. Abasolo y su acompañante se retiraron para darle aviso a sus compañeros. Riaño, por su parte, ordenó a todo mundo a refugiarse en la Alhóndiga de Granaditas. Se supone que esto le daba tiempo para que los refuerzos llegaran. Los pocos elementos del ejército virreinal se postraron en las entradas y en el techo de la alhóndiga, rifles y pistolas en mano y en posición. Ese mismo 28 de septiembre llegó el ejército de Hidalgo, una de las más ilustres (y sangrientas) batallas de la historia de México comenzaba. 

Entre tiros y tiros, parte del ejército subió a los techos de las casa a tirar hondasos contra los soldados que estaban en el techo de la alhóndiga que estaban tirando bombas. Los realistas estaban teniendo bajas por montones y muchos dentro de la alhóndiga estaban a punto de hacer retirada, esto enojó al intendente Riaño que arengó a su gente a regresar a batalla. Sale a un balcón de la alhóndiga a disparar e inmediatamente una bala alcanza su ojo derecho y cae fulminado. Esto dio al traste con la organización del ejército, que ahora estaba completamente diezmado, asustado y con una dirección terrible (el hijo de Riaño apenas si había alcanzado un rango de comando en el ejército virreinal) que decidió seguir luchando que pedir paz. Esto exasperó a un español, que refugiado en una habitación sacó un pañuelo blanco, sin decirle a los líderes del ejército defensor. Inmediatamente el ejército de Hidalgo hizo alto al fuego y se dirigió a la puerta principal. En menos de lo que Joachim Löw se saca un moco para comérselo, el ejército español enfureció con esa bandera blanca y siguió disparando. Los revolucionarios lo tomaron como un deshonor y su furia y crueldad explotó. Entre varios por fin abrieron la puerta y dispararon contra TODO lo que se moviera, incluyendo niños, mujeres, ancianos etcétera. Afuera de la alhóndiga, saquearon tanta cosa de Guanajuato que la dejaron temblando de pavor. Cuando todo acabó, Hidalgo vió el regadero de sangre y una escena espantosa con cientos de cadáveres, se arrepintió de haber sido tan permisivo. Allende estaba que no lo calentaba ni el sol. Al saberse la masacre fuera de Guanajuato, muchos criollos le retiraron su apoyo al movimiento.

Siguiente parada: Valladolid. Antes de llegar muchas victorias se sumaron a los laureles del ejército. Finalmente, el 19 de octubre le calleron a la ciudad y el Intendente de la provincia, como era insurgente, entregó el poblado con todo y pachanga incluída. Aquí empezaron a llamar a Hidalgo "Su Excelencia" y "Alteza Serenísima". Salió Hidalgo con 30 mil hombres más (ya eran 80 mil en total) rumbo a la capital del virreinato, la Ciudad de México, juntando más éxitos. En el trayecto, llegaron al pueblo de Chairo el 20 e octubre e Hidalgo se encontró con su alumno en San Nicolás, el cura José María Morelos. Como Morelos compartía sus ideas, le ordenó crear un ejército en el sur del virreinato. Morelos aceptó encantado. Estuvieron platicando un poco más y se despidieron. El virrey Venegas estaba que el diablo ya se lo iba a coger y envió al general Torcuato Trujillo con 2780 hombres para tratar de detener a Hidalgo. Trujillo e Hidalgo se encontraron en el Monte de las Cruces el 30 de octubre. Inicia la batalla, y con un 80 contra 1, el ejército revolucionario aplastó al español, tomaron casi todo el armamento que dejó el ejército virreinal y le inflingieron 2000 bajas. En la batalla, del lado del ejército virreinal estaba un teniente llamado Agustín de Iturbide. 

El ánimo de los insurgentes estaba en las nubes. Solo se colocaban a unos pocos kilómetros de la Ciudad de México. Todo mundo estaba feliz, en un ratito, la Nueva España por fin tendría un gobierno justo. Pero oh sorpresa. Hidalgo tomó la decisión de NO atacar la capital. Se rumoran varias versiones: uno, había temor de enfrentarse al comeinsurgentes Felix María Calleja. Dos, Hidalgo tenía miedo de que se repitiera algo parecido a lo de la Alhóndiga de Granaditas. Tres, se temía de que inmediatamente hicieran prisionero a Hidalgo. Cuatro, amenazas de muerte a toda la familia de Hidalgo. Cualquiera que fuese el móvil, no atacaron México. Esto hizo que la moral del ejército bajara a niveles inframundales y Allende se enfureciera aún más. En el regreso al Bajío, se encontraron en persona con el comeinsurgentes Calleja en Aculco. Calleja los hizo mierda... Miles de bajas, 600 oficiales hechos prisioneros, 12 cañones perididos, al igual que pólvora y cartuchos. Allende explotó, cortó con Hidalgo y se largó de regreso a Guanajuato para defender la ciudad. Hidalgo siguió su camino hacia Valladolid para reforzarse. Pasó el tiempo y el pobre Allende nunca recibió un solo refuerzo, por lo que partió a San Luis Potosí para reunirse con Aldama y Abasolo. 

Finalmente, Hidalgo llega a Valladolid, le hacen otro pachangón, se reabastece de lo que fuera y agarra camino a Guadalajara. Llegando a Guadalajara, el 6 de diciembre, abole la esclavitud en toda la Nueva España y conforma un mini gobierno provisional, José María Chico se convierte en ministro de Gracia e Ignacio López Rayón, ministro de Estado. Se quería lograr el establecimiento de un congreso y pedir apoyo a la naciente nación del norte llamada Estados Unidos. Hidalgo sale de Guadalajara ya en 1811 y el 7 de enero se reune con Allende en Puente de Calderón, donde ya los esperaba el comeinsurgentes Calleja. La batalla fue sangrienta y Calleja pulverizó al ejército insurgente. Salieron huyendo hacia el norte (para comprar armas en Estados Unidos y juntar más gente), donde en un poblado todos se unieron contra Hidalgo (porque no aguantaban más su terquedad) y le quitaron el mando del ejército, dándoselo a Allende. Hidalgo ardió de furia y ya miraba a Allende con una cara de te voy a matar cuando tenga la oportunidad. En la reunión, Mariano Jiménez ofreció darles refugio en una propiedad que tenía en el mismísimo norte del virreinato. Antes de llegar al sitio de Don Mariano, el 21 de marzo fueron aprendidos en Acatita de Baján, gracias a que unos traidores fingieron ser comité de bienvenida para los jefes del ejército. Allende, Aldama, Don Mariano e Hidalgo fueron llevados a Monclova y de ahí a Chihuahua para ser enjuiciados por un tribunal civil. Fueron un mero trámite, desde hace meses en las entrañas de las instituciones virreinales ya se sabía la sentencia que recibirían quienes alborotaran el virreinato. Don Miguel Hidalgo fue llevado al poco tiempo a Durango al tribunal de la Inquisición, para su juicio de excomunión. Igual que el juicio civil, el eclesiástico fue mero trámite. Unos días después se realizó la ceremonia de excomunión. Para un sacerdote y para un simple fiel, esa ceremonia es humillante. Primero le raspan literalmente las manos al sacerdote excomulagado para quitarle el poder de consagrar. Después no me acuerdo que pasa, pero al último le cortan y rasgan sus vestiduras sacerdotales. Todo esto, de rodillas ante el obispo. Por medio de documentos oficiales se ha comprobado que Hidalgo nunca fue excomulgado en realidad. Si bien la ceremonia fue encabezada por el obispo, EL JUICIO de excomunión fue dirigido por una autoridad eclesiástica de bajo rango, por lo que no tenía derecho a excomulgar a Hidalgo. Pero, pues pasó lo que pasó.

El 26 de junio fueron fusilados Allende, Aldama y Jiménez. El 30 de julio, con toda la serenidad del mundo, Hidalgo estaba en su celda, desayunando tranquilamente con Ortega, el elemento del ejército virreinal del cuál se había hecho amigo durante su prisión. Hidalgo tuvo un tiempo para encontrarse consigo mismo en la prisión, reconoció sus errores, lloró por algunos, como todo ser humano. Eso sí, nunca se arrepintió de haber iniciado el movimiento. Regresando al 30 de julio, Hidalgo terminó de desayunar y se dirigió junto con Ortega al patio de fusilamiento. Le dio la mano a todos el pelotón y se colocó en posición. Mientras un integrante lo quería colocar de espaldas, como traidor, Hidalgo se resistió y se colocó de frente, con la mano derecha en su corazón. El pelotón disparó a la orden, sin darle a la cabeza. Hidalgo cayó al suelo, todavía vivo, una bala rompió su dedo índice. El pelotón volvió a disparar, Hidalgo estaba pero en un dolor intenso. Finalmente, el jefe del pelotón ordenó el tiro de gracia. Dos elementos se acercaron a un Hidalgo agonizante, apuntaron a su corazón. Temblorosos, los elementos agarraron la onda hasta el cuarto grito de fuego. Hidalgo murió a las 7:30 de la mañana del 30 de julio de 1811... Parecía que el movimiento había muerto de inmediato... 

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Sinfonía número 5 en C menor (1er movimiento) - Ludwig van Beethoven

Serie Bicentenario: Primer y segundo intentos de gobierno criollo (1808-1809)

Pues las noticias llegaron a los virreinatos y aquí en la Nueva España la reacción fue inmediata. Los hijos de puta de los españoles peninsulares creían que el virreinato no debía tener una junta central como las de las provincias de España, para eso crearon el Real Acuerdo, que la conformaban oidores peninsulares y el virrey, de hecho, tampoco iban a acatar las decisiones de la Junta Central de España. Por el otro lado, los siempre apalastados criollos aceptaban la idea de la Junta Central, apoyados por las leyes vigentes. Los regidores del Ayuntamiento de la Ciudad de México, Francisco Primo de Verdad y Juan Francisco Azcárate, declararon que a falta de rey la soberanía regresaba al pueblo, por lo que el Ayuntamiento era el regente legítimo de la ciudad en tiempos turbulentos. Obviamente, las dos facciones se enfrascaron en una verdadera lucha de dimes y diretes. 

Unos días después de esto, un 20 de agosto, llega un representante de la Junta de Sevilla y se entrevista con el virrey, le pide que se una a la junta. A la semana llega un representante de la Junta de Oviedo, platica con el virrey Iturrigaray y le pide lo mismo. El virrey rechaza ambas propuestas y los españolitos comienzan a sospechar. A los pocos días de lo último llegan los representantes del Ayuntamiento y le proponen a Iturrigaray gobernar en lugar del rey y convocar a una Junta como en el resto de España. El cuate estaba que se orinaba de miedo de perder el puesto por la llegada de los franceses a España, pero la propuesta del Ayuntamiento le permitía seguir monitoreando las cosas. Total que aceptó y al día siguiente convocó a junta a los dos grupos, al Ayntamiento y al Real Acuerdo, y dijo que la soberanía regresaba al pueblo y que el Ayuntamiento tomaba el mando junto con él. Esto hizo que los españoles vomitaran sapos y flamearan por el trasero. Sus intereses iban a ir al caño (bueno, más bien a la calle por eso del "agua va") y los criollos por fin iban a imponer sus condiciones y probablemente hacer de ese virreinato algo mejor. Nunca se había visto a los españoles con tanto miedo. Decidieron tomar la justicia por su mano (como siempre) y planearon un golpe de Estado. 

El 11 de septiembre el grupo quedó confirmado, se bautizaron "Los Patriotas de Fernando VII" y se pusieron en acción, entre ellos estaba el rico hacendado Gabriel de Yermo, que fue quien dio todas las provisiones necesarias. El 15 de septiembre fue el día elegido para atacar Palacio Virreinal, además de que el mismo día unos emisarios del grupo fueron con el arzobispo Francisco Xavier de Lizana y Beaumont para convencerlo. Lo lograron y su excelencia les dio la bendición. El virrey Iturrigaray ya había sido informado de esta conspiración para derrocarlo, pero al camote le valió madre y se fue con su esposa a una función de zarzuela. El virrey rápidamente se puso hasta la madre, pero aguantó al final de la función y se retiró hacia Palacio Virreinal. Cabe señalar que el ejército virreinal ya estaba infiltrado con partidarios a la causa de "Los Payasos de Fernanputo VII", desgraciadamente. Los infiltrados se encargaron de asesinar a quienes se mantuvieran fieles al virrey. Ya en Palacio, Gabriel de Yermo personalmente arrestó al virrey justo antes de que pudiera entrar a su habitación. Los cargos: traición y sabotaje del virreinato. Inmediatamente arrestaron a su esposa y a sus hijos y en menos de lo que canta un gallo los llevaron a su prisión, el convento de San Bernardo de Claraval, para ser días después trasladado a Cádiz para ser juzgado. De hecho, en el Palacio se encontraron varios documentos comprometedores que fueron usados en su contra. 

De Yermo transmitió a sus seguidores el éxito de la operación. De repente, a uno de los del grupo se le ocurrió la idea que echaría todo al caño para los criollos: La detención de Primo de Verdad y Azcárate. Rápidamente le hicieron caso y fueron tras ellos. Los dos fueron hallados en sus casas y llevados a diferentes cárceles. Primo de Verdad fue hecho preso en la cárcel del Arzobispado y el 4 de octubre fue asesinado en su celda, para ser exactos ahorcado. Para simular que él se había suicidado los asesinos colocaron el pedazo largo de la soga en su mano ya que se encontraba en el piso. Azcárate fue trasladado a la misma prisión que Primo de Verdad, pero a los pocos días fue llevado al convento de Betlemitas. Afortunadamente vivió y fue liberado en 1811.

Los españoles habían obtenido una victoria rotunda. La Real Audiencia comenzó a gobernar libremente la Nueva España con mano dura. Como títere, colocaron en el trono virreinal al chochiento general Pedro de Garibay (el cuate ya tenía más de 80 años cuando aceptó ser mangoneado). Los criollos estaban más que furiosos con los españoles y empezaron a pensar seriamente una movilización armada para fregarse a los peninsulares, eso sí, nunca se pensó en la Independencia, sino en un cambio de mentalidad en el aparato virreinal (como lo de Fox cuando estaba el PRI). Para echarle más leña al fuego furioso criollo, lo primero que hizo el viejo caracamal fue clausurar el cuartel del ejército virreinal en Xalapa. La razón, el 99% de ese regimiento estaba conformado por criollos y el ruco pensó que tarde o temprano iban a estarle apuntando con sus mosquetes en el trasero en su oficina y armar una revolución criolla. Esto provocó que los militares renunciados promovieran en sus lares las ideas de Primo de Verdad y Azcárate. Al poco tiempo Garibay dejó el trono por falta de oxígeno (jeje, broma) y la Audiencia decidió entronar a su benefactor principal, el arzobispo primado de México Lizana y Beaumont. Lizana trató de ser conciliador para las dos partes, sobre todo para los criollos, que seguían ardiendo en infernal ira. Para empezar, mandó por fin representantes de la Nueva España a la Junta Central de Cádiz. La Junta le encargó enviar un poco de dinero para apoyar la causa en contra de los franceses. Hizo lo que los criollos odiaban, fuga de capitales. Como dije amigos, Lizana trató de ser conciliador y le bajó un poco de huevos a la persecución criolla, además separó de sus cargos en la Audiencia e Intendencias a muchos españoles peninsulares.

Todas estas acciones de Lizana fueron en vano, para principios de 1809 movimientos conspiratorios criollos en contra del agandalle  peninsular ya estaban repartidos por todo el sector centro del virreinato. A los criollos también se habían integrado peninsulares moderados y mestizos. La conspiración que inspiró a la de Querétaro (1810) y que estuvo a punto de lograr el cometido (por eso su importancia) fue la de Valladolid. Esa conspiración era integrada entre otros por los hermanos Michelena, José María García Obeso, Ignacio Allende y Mariano Abasolo. El objetivo principal: reunir personas de todo el virreinato para formar una Junta que gobernara en lugar de Fernando VII. El éxito o fracaso de esto dependía de la gente que reunieran, así que se dieron a la labor de bajarles las nubes y las estrellas a los pobladores. Obviamente, personas y personas se unían, entre ellas un joto traidor que dió aviso a las autoridades virreinales una semana antes de arrancar el levantamiento (programado para el 21 de diciembre de 1809). Apresaron a todos, aunque pronto fueron liberados por órdenes del virrey Lizana. Con esto intentaba mostrarse benevolente, algo que le reprocharon los peninsulares. Aún así, el daño hacia la Corona ya estaba más que hecho, tambores de guerra sonaron durante todo 1809 y principios de 1810. 

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Sinfornía número 25 en G menor (1er movimiento) - Wolfgang Amadeus Mozart

9 sept 2010

Serie Bicentenario: Vientos de cambio (1700-1808)

Los principios del siglo XVIII trajo como sorpresa muchas cosas... El debilitamiento de España como potencia el principal de ellos. Esto se debió a múltiples reyes ineptos, que llevaron a su fin la dinastía de los Habsburgo (austriacos) en España. El último Habsburgo, Carlos II, era la huella viviente de la degeneración de la sangre austriaca debido a tanto acto en lo oscurito entre primos, hermanos, tíos, etcétera. Para terminarla de fregar el pobre cabrón no tenía descendencia. Media Europa empezó a mover piezas para ver que familia de su terruño respectivo se quedaba con España. El ganón fue Luis XIV, que colocó  a su nieto en el trono, que se convirtió en Felipe V y por ende inauguró la dinastía de los Borbón, que sigue gobernando España hasta nuestros días. Como España ya no era Habsburgo, perdió bastantes territorios europeos que mediante tratados cayeron en manos inglesas o de plano regresaron a dominios austriacos.

Como ya sabemos, el siglo XVIII fue el siglo de las Luces, de la Ilustración, del Enciclopedismo, de las Ciencias. La Ilustración se asentó en Francia a principios del siglo, muchas de las ideas son gracias a que en el XVII la razón predominó por encima de todo. La Ilustración quería lograr una apertura de la mente y darle un carpetazo final y devastador a los pensamientos oscuros o algo eclesiásticos. Varios ilustrados como Rosseau, Voltaire, Montesquieu, Diderot entre otros plasmaron sus ideas en varios tratados y esas ideas fueron importadas a varios países del mundo por el mismo clero o filósofos recién llegados. De hecho, gracias a Rousseau y su libro "El Contrato Social" es que se tiene la forma de gobierno actual en casi todo el mundo, que a la vez es inspirada a la griega.

La Ilustración llega a la Nueva España a través de los jesuitas, que empiezan a propagarla por todos sus centros educativos. Incluso, como consecuencia de estas ideas, el Real Seminario de Minería (la minería seguía siendo la actividad económica más constante del virreinato) y la Universidad de Guadalajara, abrieron sus puertas. Si bien, la Ilustración dividió a la población debido a que se remitía a pasados griegos y romanos que no tenían que ver con la cultura española, promovió una expansión en las instituciones artísticas y en la cultura. El historiador Francisco Javier Clavijero fue una piedra angular en lo que se refiere a la propagación de las ideas ilustradas. La Academia de San Carlos fue abierta en 1781, ahí daba clases el gran arquitecto, escultor y todólogo artística Manuel Tolsá, que dejó huella en México son sus grandes edificios y esculturas (sobre todo "El Caballito"). En la Academia se mostraba a los pupilos el nuevo estilo neoclásico (apareció en 1750), aún así, muchos seguían empapados y enamorados del churrigueresco (variante local del barroco), por lo que el neoclásico solo tuvo éxito en la arquitectura. Siguiendo con los jesuitas, fueron expulsados de España y todo territorio colonial en 1767 (eso se tratará en el párrafo de abajo)... Pero su legado ya había dejado bastante huella, de todos modos, después regresarían.

A 3/4 de siglo, Carlos III implanta las reformas borbónicas, que significaban un cambio total en la estructura de gobierno de España y sus colonias. Para empezar, hace una limpia en el aparato burocrático, sustituyendo a los nobles por burgueses. Esto correspondía a que los nobles solo veían por sus intereses en vez de los de la Corona. Concentró gran parte del poder en la misma Corona, por lo que muchos consejos y organismos, entre ellos el Consejo de Indias, fue reformado completamente. En materias relacionadas con la Iglesia, las reformas borbónicas trataron de arrebatarles el mayor poder posible, limitaron la participación política e hicieron que traspasaran sus terrenos "en manos muertas" (terrenos que no tenían uso alguno por la Iglesia y seguían con ellos). Estas reformas decidieron expulsar a los jesuitas debido a su poderío económico, además de que no aportaban nada de ese dinero a la Corona. En cuanto a Hacienda, se creó lo que hoy es la auditoría, para vigilar los dineros. En economía, se aprobó el libre mercado entre colonias. En cuanto a política interior de las colonias, las Reformas Borbónicas sacudieron todo e instauraron una nueva forma de gobernar. El territorio de la Nueva España fue dividido en INTENDENCIAS, que eran un grupo de estados que formaban una región o intendencia. Esto permitió que el gobernador ya no fuera un simple basayo, sino que ahora ya era un pequeño virrey dentro de su intendencia. Esto molestó a los virreyes de pensamiento antiguo que todavía gobernaban, debido a que les restaba poder (ya no eran más los únicos emisarios del rey); por eso, Carlos III decidió enviar virreyes que si cumplieran el deber y sólo acataran órdenes. Algo que fomentó un poco lo que pasó después fue el cambio que se hizo en las Audiencias. Según las reformas, los oídores solo podían ser peninsulares, no criollos, además de que el cambio a intendencias les restó poder. Los ayuntamientos también fueron alcanzados por el largo brazo borbónico. El puesto de alcalde fue sustituído por el de subdelegado, con esto pasaba a ser dependiente del gobernador o intendente y así se evitaba por mucho la corrupción. En cuanto a cuestiones bélicas, las Reformas Borbónicas por fin reconocieron la necesidad de un ejército en las colonias. Aquí en Nueva España de poco sirvió, si bien fueron enviadas fuerzas españolas a instruir, el ejército se americanizó, pero sus miembros solo se unían para adquirir prestigio social. Aún con eso, si había uno que otro militar mexicano capaz. Las Reformas trataron de proteger a las castas y a los indios, pero no sirvió absolutamente de nada. Los criollos cada vez eran más, y unidos. Su odio hacia los peninsulares iba creciendo más y más, algo que no tardaría en explotar.

En 1773 finaliza la guerra de los Siete Años en Europa, algo que dejó diezmada a España, debido a que sus lazos del apellido Borbón les obligaron a participar al lado de los franceses. Todo esto para impedir el avance inglés. Curiosamente, en las trece colonias inglesas al norte del continente, se estaba ya planeando una guerra de Independencia, gracias al empape que se dieron con las ideas ilustradas, que llegaban en barco, escondidas en barriles de comida; finalmente, la Independencia gringa estalla el 4 de julio de 1776. Francia apoya con todo a los rebeldes y España, obviamente, se ve forzada a lo mismo, nunca imaginándose lo que en unos años iba a a pasar en sus colonias de América.  La guerra de los Siete Años forzó a la Nueva España a financiar la guerra, algo que causó mucho descontento y empezó a generar un hartazgo de estar haciéndole los trabajos sucios a España. 

Para principios del siglo XIX las cosas se calmaron un poco y un distinguidísimo señor nos visitó. En 1803 el ilustre José de Iturrigaray llegaba a la gran silla virreinal y el explorador alemán Alexander von Humboldt pisaba tierras novohispanas en Acapulco. Llegado de Ecuador, Humboldt no pierde tiempo y acompañado de su amigo francés Aimé Bonpland visita los pueblos cercanos de Acapulco y los registra en su diario de expedición. Después se dirige a Chilpancigo y luego a Taxco, la meca de la plata. Pronto llega a la Ciudad de México, a la que bautiza como "La Ciudad de los Palacios". Tiene un gran recibimiento por parte de las autoridades virreinales y rápidamente se pone a trabajar, explorando las antiguas ruinas aztecas e incluso descifrando la gran piedra que era la del Sol (el Calendario Azteca). Después se dirige hacia Pachuca y Guanajuato, para darle una revisada a las minas, incluso visita las alcantarillas de Huehuetoca. Al poco tiempo llega a Michoacán y sube al volcán del Jorullo. Esta aventura se hace muy conocida en Europa y una estampida de exploradores llega a la Nueva España para experimentar lo mismo que Humboldt. Regresa días después a Huehuetoca donde critica las condiciones de los indios, incluso les protege. Lo mismo pasa en las minas de Guanajuato, a las que le da una segunda revisada y en su diario escribe las condiciones de trabajo, incluso, intercede por los indios. Regresa a la Ciudad de México dónde visita el Colegio de Minería y a varios eruditos e instituciones educativas universitarias. Se despide definitivamente de su Ciudad de Los Palacios y agarra rumbo a Veracruz. En el camino, mide los volcanes Popocatéptl, Iztaccíhuatl y el Pico de Orizaba. Llega a Veracruz y tras unos días de estancia, se despide del país, para llegar a Cuba, y después a Estados Unidos; en 1804, presenta su trabajo en Francia y deja asombrados a todos. El trabajo comprende también Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú.

De vuelta a las realidades de la Nueva España, en 1804 se expide la Real Cédula de Consolidación de Vales... Fue la gota que derramó el vaso para los habitantes de la Nueva España. Como todo mundo sabemos, en aquellos años, la Iglesia se encargaba de TODO en cuanto a operaciones financieras y cuestiones de registro civil. Pues en lo financiero, esa cédula le dio en la madre santísima a todos, debido a que todo mundo tenía hipotecados sus terrenos en la Iglesia, que daba condiciones muy favorables a la población para pagar. Con la cédula, la Corona absorbía las deudas de la población (otra medida para quitarle poder a la Iglesia) y si no pagaban en un plazo un poco injusto, España se quedaba con las tierras. ¿Los más afectados por la medida?... Adivinaron, los criollos. No es raro entonces que muchos criollos hayan sido caudillos y héroes de la Indenpendencia. 


En España, las cosas iban de peor a horrorífico. En el trono estaba Carlos IV y el tipo pasaba más tiempo con el mosquete matando pichones que calentando el trono y ponerse a trabajar. Esto fue aprovechado (como siempre) por su esposa para meter a sus queridos, sobre todo a Manuel Godoy, quien era su amante. Curiosamente, Godoy contribuyó en algo a favor del desmadre y eso se vio en los hechos posteriores en América y la Madre Patria. En 1807, Napoleón parecía ser el tatarabuelo del famoso personaje de videojuegos, Pac-Man... País que le echaba el ojo, país que deboraba, y sin fantasmas que lo persiguieran. Cuando parecía derrotado solo comía su píldora y moles, adiós oposición. España no era la excepción, Napoleón lo quería en su mesa, para brincar y darle en la torre a su némesis: Inglaterra. España, también odiaba a los ingleses por robarles el número uno en poderío naval, por lo que de buena fé mandaron 1500 soldados a apoyar la causa francesa, mientras que Portugal se negó. Esto hizo que Napoleón cagara fuego y decidiera conquistar la antigua Lusitania como castigo. Y aquí viene nuestro buen prosti Godoy, que como buen político siempre quiere más. Napoléon se acerca a él y como es el secretario de Estado, firman un tratado en el que se permite la entrada francesa a España para conquistar Portugal; ya acaecido ese momento, la Lusitania sería dividida en tres, siendo la parte sur la que gobernaría Manolito. 

Pues que decirles que el tiro le salió por la culata. El mismo día que plasmó su firma, el putito de Fernandito, hijo de Carlos IV, conspiró contra sus mismos padres para quedarse en el trono. Godoy se enteró de todo esto y avisó a la familia. Los compinches de Fernando fueron desterrados, y él como buen mentiroso pidió unos fingidos perdones a su madre, y los obtuvo. Cuando Napoleón tomó Portugal, a principios de 1808, Godoy, que no había dicho ni pío de lo que hizo con Napi, aconsejó a la familia salir rumbo a la Nueva España. La gente no lo permitió, 1000 y un motines se desataron y la gente tomó a Godoy prisionero y lo encarceló. Carlos IV se impresionó de los hechos e increíblemente abdicó en favor de su querido Fernando, quien tomó como nombre real, Fernando VII. Tan insólito como parezca, los dos no veían peligro con la cercanía de tropas francesas. Por eso Fernandito, con miedo de que su padre se echara para atrás y le quitara la corona de su cabezota fue hablar con Napoleón para protegerse (Fernando creía que su padre iba a pedir ayuda a Napoleón, también). Su cuartel general estaba en Bayona, y para allá va Fernanputo, solo para ser aprezado por Napi. A los pocos días, su padre llega a Bayona, se entrevista con Napoleón, hacen que Fercho regrese la corona y Carlos IV en su cortísima segunda etapa abdica a favor de Napoleón. Napoleón pone en el trono español a su hermano José "Pepe Botella" Bonaparte. Pepe Botella (asi le pusieron los españoles por ser un conocido borracho empedernido) quería lo mejor para sus gobernados y mostraba intenciones buenas, solo que por el simple hecho de ser un invasor, le hicieron la vida de cuadritos. 

A partir de esto, todo cambiaría... y en serio. Los españoles decían que no tenían rey, por eso decidieron crear juntas administrativas por provincia y al tiempo, tratar de unirlas en una sola. Eso se logró al crearse la Junta Central Suprema, con sede en Aranjuéz, aunque al poco tiempo se trasladó a Cádiz. Esta junta estaba a reventar de ilustrados y pronto encargaron a la Corte la redacción de una constitución que acabara con el absolutismo en la Madre Patria. Esta noticia no tardaría en llegar a los virreinatos de Nueva España, Perú,  del Río de la Plata y Nueva Granada (éstos dos últimos originados en las Reformas Borbónicas, originalmente pertenecían al virreinato de Perú)...

Piezas del post
Concierto para dos clavecines en C menor (I. Allegro) - Johann Sebastian Bach
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Sinfonía número 2 (2o movimiento) - Ludwig van Beethoven

7 sept 2010

Serie Bicentenario: La decadencia política y el siglo de oro en las artes (1600-1700)

Siguiendo con el anterior capítulo amigos, llegaría el nuevo virrey, Gaspar de Zúñiga y Acevedo... En su gobierno se dieron las famosas exploraciones en Baja California, comandadas por el capitán Sebastían Vizcaíno.  Aquí los españoles por fin se dieron cuenta de que Baja California no era una isla. También en su período se dio el famoso ataque pirata a Campeche. El virrey utilizó todos los medios a su alcance para acabar con la situación. En 1604, Zúñiga dejó la administración y en un abrir y cerrar de ojos las instituciones virreinales cayeron a un nivel bajísimo, del cual la nación mexicana, ni el resto de América Latina se ha podido recuperar. Estamos hablando de la corrupción enorme que surgió. El virrey ya era designado por ser compa de copas del rey de España, cuando en la instauración del régimen se escogían por su gran capacidad. La Audiencia cayó en el amiguismo y sus procedimientos se hicieron una tortura para los demandantes. En el caso de las gubernaturas, alcaldías y correcciones (corregidores), el que llegaba al puesto era por ser compa del virrey o por tener un chingo de lana. Aún con todo ese cochinero, llegó uno que otro virrey capaz y honesto que inmediatamente limpiaba el relajo, pero cuando se iba, parecía salir como en generación espontánea. Durante todo el siglo, se dieron insurrecciones de los indios, que ya estaban hasta la madre de ser explotados. La que más resalta fue el motín de 1692 (durante el virreinato de Gaspar de la Cerda Silva Sandoval y Mendoza), causada por la sequía y el hambre. Obviamente, los peninsulares no iban a ser piadosos y regalar todo su grano a sus trabajadores. En respuesta los indios quemaron Palacio Virreinal y el edificio del Ayuntamiento. Además, la Iglesia empezó a hacer de las suyas, con sus jugadas de última hora y aces bajo la manga. Aún así, se rescata que en casi todo el siglo se crearon grandes obras de infraestructura como acueductos y tuberías para abastecer de agua a la capital del virreinato, drenajes en caso de inundaciones y por supuesto, las primeras carreteras y el servicio de correos se hizo más eficiente en 1664, después de años de incompetencia. 

En cuanto al crecimiento territorial del virreinato, este fue mínimo. Después de Nuevo México se avanzó un poco a lo que hoy es Arizona, el sur de Colorado y Texas. Texas fue muy difícil, además de que desde este tiempo, se cabó la tumba de la futura República Mexicana. Eran terrenos de climas muy diferentes a los del centro del virreinato, para llevar productos, los trayectos eran larguísimos, además de que los indios chichimecas eran bastante hostiles. Es por eso que esos territorios siempre estuvieron escasamente poblados. En cuestiones económicas, la minería era la actividad más importante y la que más dinero dejaba, además de la que más se expandía, más de 20 minas se abrieron en un período de 32 años. Si bien, la plata decayó un poco en valor durante este siglo, la minería seguía creciendo en el virreinato.

En este período, se definieron finalmente las castas, además de que la población creció a un ritmo acelerado. Ay los españolitos en que gastaron su tiempo, en inventar nombres despectivos para la gente... Aquí, toda la lista:
  • De español e indígena: MESTIZO
  • De mestizo con española: CASTIZO
  • De castizo con española: ESPAÑOL (????)
  • De indio con negra: ZAMBO
  • De negro con zamba: ZAMBO PRIETO
  • De blanco con negra: MULATO
  • De mulata con blanco: MORISCO
  • De mulato con española: CUARTERÓN
  • De morisco con española: CHINO
  • De indio con mestizo: COYOTE
  • De blanco con coyote: HARNIZO
  • De coyote con india: CHAMIZO
  • De chino con india: SALTATRÁS
  • De saltatrás con mulata: LOBO
  • De lobo con china: GÍBARO
  • De albarzado con mulata: CAMBUJO
  • De cambujo con india: SAMBAIGO
  • De sambaigo con loba: CALPAMULATO
  • De calpamulato con cambuja: TENTENELAIRE
  • De tenteenelaire con mulata: NOTEENTIENDO
  • De mulato con gíbara: ALBARAZADO
  • De noteentiendo con india: AHITEESTÁS
  • De español y albina: TORNAATRÁS

Y otro grupo que si bien no era casta, pero también era considerado menos, era el Criollo, hijo de españoles nacido en la Nueva España. Los criollos fueron un grupo que hizo bastante por su tierra, se sentían orgullosos de ella y fueron fundamentales para la guerra de Independencia, pero eso se contará mucho más tarde. 

A continuación amigos, les platicaré de lo que fue el boom de las artes y las ciencias en la Nueva España. La cultura novohispana era una fusión enorme de elementos indígenas y europeos. En este siglo los criollos y mestizos, orgullosos de su tierra, se dieron a la tarea de quitarle a su pasado ese halo de barbarie y satanismo con lo que los españoles peninsulares lo impregnaron. Varios criollos sacaron dinero de sus bolsillos para rescatar las lenguas indígenas y los códigos de ética y moral aztecas, esto último para que los españoles supieran como pensaban y actuaban los antiguos habitantes de la en esa entonces Nueva España. En el terreno religioso, la Virgen de Guadalupe comenzó a ser el estandarte de los criollos por medio de la narración escrita de sus apariciones y milagros, los famosos Nican Mopohua (las apariciones) y el Nican Moctepana (los milagros), ambos escritos por Luis Lasso de la Vega.

Las ciencias que más realce tuvieron fueron la medicina, las matemáticas y la ingeniería (con eso de los problemas con el agua). En cuestiones médicas, fray Francisco Ximénez rescato del olvido la poderosa herbolaria azteca y la plasmó en un libro. También hubo grandes avances en cuanto al conocimiento anatómico. En el área matemática, se introdujeron los pensamientos de Copernico, Galileo y Kepler, que en aquel tiempo le dieron con todo a las ideas de Ptolomeo; también se introdujeron las ecuaciones algebraícas de tercer y cuarto grado y la aplicación de logaritmos para cualquier tipo de cálculo. En cuestión de ingeniería, las constantes obras de desagüe y abastecimiento de la capital fueron íconos de la ciencia de la época. 

La literatura del siglo XVII novohispano ha sido el punto más alto de la literatura mexicana, antes de que llegar el siglo XX. La maestría de escritura de esta época es impresionante. Sus dos máximos exponentes fueron Sor Juan Inés "La Chica" de la Cruz y Carlos de Sigüenza y Góngora. La vida de Sor Juana, con todo respeto, es digna de tragedia griega. Aprendió a leer a los tres años en la biblioteca de su padre. Por sus ancias de aprender (pero aprender bien) fue blanco de ofensas de todos, hasta de parte de sus propios familiares, debido a que era raro en aquel tiempo que una mujer se quisiera meter en rollos como la literatura y la ciencia. Para cursar una carrera en la Real y Pontificia Universidad de México, tuvo que hacerla de hombre hasta que lamentablemente la descubrieron. Durante ese período de juventud, perteneció a la corte del virrey, donde con su inteligencia y maestría literaria se ganó el corazón de todos, hasta del virrey en turno. Ahí comenzaron a llamarle la Séptima Musa. Poco después se encerró en un convento y fue ahí dónde su estilo maduró y creó las más grandes de sus obras, entre ellas Neptuno alegórico, Villancicos y ese famoso verso que siempre nos embarran las mujeres cuando según ellas les hacemos algo malo (viene en el billete de 200 pesos). 

En la misma época vendría el genio de la comedia, Juan Ruíz de Alarcón, nacido en Taxco, pero que pasó bastante tiempo en la España de sus padres. En sus obras reflejaba los abusos y estilo de vida de la Nueva España, y obviamente, dejaban un moraleja que hacía pensar al espectador. Sus obras fueron modelos inspiradores para los cómicos franceses, como Moliére. Otro de los grandes escritores fue Carlos de Sigüenza y Góngora, un verdadero todólogo, como Leonardo da Vinci. Hacía todo, como dijo Polo Polo, creo que había un chingo de Carlos de Sigüenza, uno era científicio, un político, otro historiador, etcétera. Al igual que Juan Ruíz de Alarcón, solo que en prosa, reflejaba la vida y vicios de la Nueva España, que se reflejan en obras como El Mercurio volante y Glorias de Querétaro. La arquitectura también tiene su siglo de oro, con el estilo barroco en el esplendor. De hecho, esto se nota más en todas las catedrales de la época, con su rebuscadísimo y exagerado estilo en sus retablos y altares, oro por doquier. De hecho también fue la época de oro del arte sacro. Muchas de esas catedrales aún mantienen esos preciosos retablos y figuras de madera representando a santos del siglo del cual hablamos. Se hace notar que en todas las artes y ciencias hay mano de la Iglesia, en aquel tiempo, era la dueña de la cultura todavía... 

Continuén leyendo amigos, con su cafecito. El próximo capítulo se titula "Vientos de cambio"

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Canzona Prima - Girolamo Frescobaldi

5 sept 2010

Serie Bicentenario: La formación del Virreinato de la Nueva España (1535-1600)

Si bien este texto llegará hasta 1600, la mayoría se tratará del período comprendido de 1535 a 1550, que fue el que sentó las bases de la Colonia...Ya llegado Don Antonio de Mendoza a la gran silla virreinal, se estableció finalmente la Colonia en lo que hoy es la República Mexicana. El virrey prácticamente era un todo poderoso, pero, eso sí, tenía que acatar todo lo que dijera el Rey de España y respetar al pie de la letra las Leyes de Indias. Esto es algo de lo mucho que hacía:
  • Otrogaba tierras
  • Licencias de todo tipo
  • Obras públicas 
  • Capitán General (algo como el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas de hoy)
  • Superintendente de la Real Hacienda (el vigilante de los dineros)
  • Vicepatrono de la Iglesia (los obispos mandaban su lista de elegidos y el daba el dedazo para decir quien sí y quien no quedaba en un curato).

Además del virrey, se encontraba la Real Audiencia de México, algo así como la Suprema Corte de Justicia de hoy en día. La Audiencia además de eso, la hacía de corte virreinal, aconsejaba al virrey en muchos aspectos. En ausencia de virrey, ya sea por muerte, campaña militar, entre otras cosas, la Audiencia tomaba el mando de la colonia. Obviamente el virrey y la audiencia no eran dioses que gobernaban solos todo el extenso territorio. Con eso se contaba con gobernadores, ayuntamientos y corregidores en las vastas intendencias de la Nueva España. Los nombramientos de esos tres órdenes de gobierno correspondían al virrey (de ahí se basó el PRI, ya saben para que).

Don Antonio se convirtió en el primer virrey de la Nueva España y el mejor de todos. Ningún sucesor suyo pudo lograr lo que este noble señor hizo, ni siquiera le llegaron a los talones en honestidad. Prácticamente despuesito de él empezó el despilfarro que los españoles nos legaron y seguimos ejerciendo. Bien, comenzemos con su gobierno, como dije amigos, el único gobierno bueno virreinal. En cuanto se sentó en el trono ni siquiera lo calentó, inmediatamente llamó a Hernán Cortés y a Beltrán Nuño de Guzmán. Les dio una tremenda regañiza como niños chiquitos que matan a un pichón. A Hernán Cortés le mantuvo, y apoyó económicamente en su cuarta expedición a la península de Baja California (la cuál creían que era una isla). A Beltrán Nuño, le hizo el famoso juicio de residencia y le mandó de regreso a España en calidad de preso, bajo cargos corrupción y maltrato a los indígenas como presidente de la Primera Audiencia.

Entre otros ilustrísimos actos y eventos que se dieron en su virreinato fueron los siguientes:
  • Se inaugura la Casa de Moneda en 1535.
  • Se funda la primera imprenta en América en 1539.
  • El virreinato de la Nueva España logra una rápida extensión territorial. Su límite norte era lo que hoy es Zacatecas y el límite sur era lo que hoy es el norte de Honduras, además de que se agregaron a su territorio las Filipinas y Cuba, dos conqustas anteriores de la Corona Española. 
  • El acondicionamiento del puerto de Veracruz se da en 1541.
  • Comienza las gestiones para abrir la Real y Pontificia Universidad de México (la abuela de la UNAM).
  • En 1542, ordena a Sebastían Vizcaíno explorar la península de Baja California, con fines cartográficos. Ahí, los españoles dan cuenta de que Baja California no es una isla. 
  • En 1546, la diócesis de México es elevada a Arquidiócesis. 


Por otra parte, algunos horrores se dieron en su virreinato, como el abuso de los indígenas. Esto se da en todas las actividades de trabajo del naciente virreinato. La encomienda, creada por Cortés, fue una de ellas. Después de repartir tierra en la zona conquistada, varios se quejaron. Es por eso que nació la encomienda. Consistía en reclamar parte de los tributos que los indios dejaban a la Corona. Esta forma de hacer dinero solo perjudicaba a los indios, por lo que poco a poco el virrey Mendoza promulgó leyes que fueron acabando con ella, además de que aplicó las "Leyes Nuevas" promulgadas por el rey Carlos I, que moderaban bastante las encomiendas. Otras formas de hacerse dinero eran el repartimiento (cuadrillas de indígenas que trabajan el campo, pero por una paga insignificante... bueno, era un poco mejor que la encomienda) y el trabajo libre asalariado, que abundaba en el norte, pero que en el centro era nulo. Otra, lógicamente era la esclavitud. Al principio los indígenas eran esclavos y se les trataba horrible, pero gracias a la "notable" intervención de la Iglesia, se bajó un poco la tortura, ya que los distinguidos y sensibles curas "comprobaron" que los indígenas eran seres humanos y tenían alma... Que ternura, se vinieron dando cuenta 20 años después, babosos insensibles, pero bien que al principio los tenían de mayordomos. Después, con las Leyes Nuevas, se prohibió la esclavitud de indígenas, pero parece que todo mundo se hizo de oídos sordos y la esclavitud siguió. Luego, se empezaron a traer esclavos de África. Por último, el tributo era una forma de que la Corona obtuviera dinero, y era exclusiva para pagar de los indígenas. 

Las actividades económicas eran las clásicas: Agricultura, ganadería, comercio interoceáncio y manufactura. Cabe mencionar que la agricultura y la ganadería cambiaron muchos hábitos alimenticios de los indígenas, que cultivaban frutos nunca vistos y domesticaban animales para ellos extraños. La actividad económica por excelencia y que daría fama al virreinato de la Nueva España sería la minería. Todo empezó con el descubrimiento de la mina de Zacatecas en 1545. España prácticamente se hizo sumamente rica a costa de nuestros metales, de los que había por racimos, entre ellos, oro, plata, platino y cobre. Además, el norte fue poblado gracias al descubrimiento de centenas de yacimientos minerales. 

También en este período se dio la evangelización de la Nueva España. Antes del establecimiento del virreinato ya se habían fundado las primeras diócesis, además de la estructura básica de la Iglesia. En 1531, la Segunda Audiencia creó la primera provincia, la de México (el actual centro del país) conformada por la Capital, y los actuales estados de México, Hidalgo, Morelos, Quéretaro, parte de San Luis Potosí, Guanajuato y Guerrero. En la Capital (Ciudad de México) se estableció la primera diócesis (que más tarde sería el órgano rector de toda la Iglesia en el país). Con el tiempo, aparecieron más diócesis, entre ellas las de Chiapas y Guadalajara. Las primeras órdenes religiosas en llegar fueron los franciscanos, dominicos y agustinos. Ellos inculcaron todo lo que tenían que saber a los indios, credos, misas y principios morales. Muchos indígenas se resistieron a aprender esto y algunos inconscientemente mezclaron sus ritos con los católicos, dándole vida a lo que hoy es la santería.  

En 1550, el primer y mejor virrey de la Nueva España obtiene premio a su labor, el conflictivo virreinato del Perú. Deja la Nueva España y en su lugar el rey Carlos I envía a Luis de Velasco y Ruíz de Alarcón. A pesar de no llegarle en grandeza a Mendoza, gobernó bastante limpiamente. Fue el primer virrey en vivir y gobernar en el recién terminado Palacio Virreinal (hoy Palacio Nacional). En su gobierno muchas prácticas llegaron definitivamente a su fin, como la encomienda y la esclavitud de los indios, gracias a los escritos de fray Bartolomé de las Casas. Se da otra larga extensión territorial, conquistando los estados del norte-centro de país como Durango, Sinaloa, Guanajuato y San Luis Potosí. En 1553 se abre finalmente la Real y Pontificia Universidad de México, los jóvenes de mínimo 14 años pueden ingresar a ella. Inmediatamente se logran generaciones de importantes juristas, arquitectos, teólogos y médicos. El idioma de todas las clases era el latín y las materias impartidas se dividían mediante el formato de educación medieval: Trivium (que eran las tres materias "artísticas": gramática, retórica y lógica) y Quadrivium (las ciencias exactas: aritmética, geometría, música y astronomía). En 1558 una horrible inundación azota el valle de México y con todo lo que tiene en sus manos, logra salvar a la población. En 1559 ordenó una expedición a Florida para colocar un asentamiento ahí, para obtener más riqueza para la Corona. La expedición fracasó debido a la hostilidad de los nativos y la creciente hambre de la flota. A pesar de rumores de que se enriqueció ilícitamente, como dije, gobernó de manera limpia y mucho de su dinero lo utilizó en favor de los pobres y los indios. Muere en la Ciudad de México en 1564. Entró en acción la Real Audiencia, encabezada po Francisco Ceinos, mientras era elegido el nuevo virrey...

... y Habemus Virrey. En 1566 llega Gastón Carrillo de Peralta y Bosquete. Inmediatamente, su reinado se llenó de problemas. Se dio un intento separatista de parte de familiares del ya fallecido Hernán Cortés, fueron encarcelados. Don Gastón los absolvió, esto causó reacción en España. En 1568 la Corona envío a dos auditores que lo apresaron, lo regresaron a España e hicieron un juicio en su contra. A falta de pruebas de proteger a los conspiradores, fue absuelto. Lo único que se sabe que hizo fue retirar artillería y soldados de las torres de Palacio Virreinal (en aquellos años, el precioso palacio parecía más una fortaleza que un palacio) e inaugurar un hospital para ancianos, convalecientes, discapacitados y locos. 

Después de este bochornoso período, llega en 1568 el cuarto virrey de la Nueva España, Martín Enríquez de Almansa y Ulloa. Su gobierno de 12 años fue ilustre, aunque la mayoría de los sucesos importantes en su gobierno tienen que ver con lo religioso. Al llegar lo primero que hizo fue sacar a los piratas que atacaban Campeche, Yucatán y Veracruz desde hacía rato. El ejército virreinal los mandó hasta San Juan de Ulúa hasta expulsarlos en su totalidad. De ahí, casi todo es religioso, entre esos hechos están varios significativos:
  • Tuvo múltiples pleitos con los Franciscanos.
  • En 1571 llegan los jesuitas, que de una forma u otra, han sido importantes desde ese entonces para el país.
  • También en 1571 se establece el nefasto Tribunal del Santo Oficio (A.K.A., la Inquisición). Inmediatamente, expande su ola de terror por todo el virreinato. 
  • En 1573 inicia la construcción de la Catedral Metropolitana, justo enfrente del Palacio Virreinal.
  • En 1574 inicia la construcción del Convento de la Merced.
  • En 1576 se funda la Parroquia de Nuestra Señora de los Remedios. En ese mismo año una terrible epidemia de viruela azota la ciudad, pegandole duro a los indios. Se construyen muchos más hospitales además de que por decreto los indígenas afectados reciben una excensión del pago de tributo. 
  • Su gobierno finaliza en 1580, debido a que por su hábil gobierno, también recibe de premio el virreinato del Perú, con todo y que no quería, aunque el rey lo obligó a tomar el puesto.


Inmediatamente arrivó el quinto virrey, Lorenzo Suárez de Mendoza, primo de Don Antonio de Mendoza. Su regencia fue corta, debido a que ya llegaba en edad avanzada. Su único logro fue intentar detener la alta corrupción de la que estaba empezando a sufrir el gobierno de la colonia española. Como la Audiencia tenía un poder un poco más ilimitado que el virrey, pidió ayuda a España y le enviaron a un auditor (visitador en aquellos años). Curiosamente, llega como auditor Pedro Moya de Contreras, primer Inquisidor de la Nueva España y que en menos de lo que canta un gallo ya era Arzobispo de México y... Virrey, a la muerte de don Lorenzo en 1583. Inmediatamente la Audiencia toma el poder, pero sus luchas internas hacen que en un año el Rey de España se decida por Don Pedro como sexto virrey.

Don Pedro regresó rápidamente a España, por lo que fue nombrado séptimo virrey Álvaro Manrique de Zúñiga. Su virreinato estuvo lleno de pleitos. Primero con los piratas (que regresaron con todo y bailando cha cha cha) y luego con la provincia de Guadalajara, que tenía una Audiencia que funcionaba independientemente de la de México. Esto hizo que prohibiera la llegada a Guadalajara de toda correspondencia, aunque ese cargo imputado fue un poco exagerado. Fue absuelto por el Consejo de Indias y permaneció en el cargo hasta 1590.

Ese año llega el hijo de Don Luis de Velasco, Luis Velasco y Castilla. Este fue su primer periodo en el cargo, ya que regresaría en el siglo XVII, pero eso lo contaremos en otro capítulo de la serie. En este período le dió carpetazo al asunto de la insurreción de los Cortés. Manteniendo la línea de su padre, aprobó más leyes en favor de los indígenas. Se ordenó la creación de la Alameda Central, se fortificaron los muros defensivos de Veracruz y la Nueva España ya tenía como máximo límite territorial lo que hoy es Nuevo México. En 1595 parte a Lima para ser el nuevo virrey de Perú. Lo sustituye Gaspar de Zúñiga Acevedo y Fonseca, pero sus acciones más importantes, queridos amigos,  se dan en el próximo capítulo, "el siglo XVII, la edad de oro de la Nueva España". Recuerden tomarse un café con estas entregas. 


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Canción del emperador - Luys de Narváez