Café musical

14/9/2010

Serie Bicentenario: La campaña de Vicente Guerrero (1817-1820)

Después de la muerte de Mina, el movimiento se había quedado sin líder, además de que el epicentro de las acciones se trasladaron al sur. Ahí, Vicente Guerrero seguía firme junto con su pequeño pero aguerrido ejército, escondido entre las selvas guerrerenses. Guerrero se había unido al movimiento desde 1811, pero su participación cobró notoriedad hasta este punto, cuando se hizo el líder visible del ejército libertador. En 1816, a pesar de que hasta su propio padre fue contactado para que él le ofreciera el indulto, Guerrero lo rechazó con la frase que pasaría a la historia: "LA PATRIA ES PRIMERO". Y siguió luchando en favor de un patria libre. En 1817, el virrey Apodaca envía a Gabriel de Armijo (el némesis de Guerrero) para vencer y capturar a Guerrero. De hecho, De Armijo le ofreció también el indulto a Guerrero y lo volvió a rechazar. Armijo tomó medidas drásticas. A mediados de 1817, Guerrero se pone en contacto con la Junta de Jaujilla y Guadalupe Victoria. Victoria unifica su mando con el de Guerrero, se pone a sus órdenes, además de que la Junta reconoce a Guerrero como Jefe del movimiento. Después, Guerrero se refugia en Tierra Caliente, esperando el momento.

A finales de 1817, Armijo y sus hombres, sitian Jaujilla y después de tres meses, los integrantes de la Junta se rindieron, ya era marzo de 1818. Después de pasar un poco tiempo en prisión, algunos integrantes se reunificaron en Huétamo. Ahí armaron un pequeño ejército y de nuevo fueron derrotados. A mediados del año, entre pleitos pleitos y más pleitos, llegaron a otro acuerdo y establecieron la Junta de la Hacienda de Balsas. Inmediatamente ratificaron el mando de Vicente Guerrero. Ya recibida la notificación de lo anterior, Guerrero sale a combatir. Primero recluta más gente para su ejército y construye un fuerte en el Cerro de Santiago, llamado Fuerte de Barrabá. Debido a una traición, es atacado por sorpresa por Armijo en un campamento. Armijo, no contento con esto sigue tras la pista de Guerrero y lo alcanza en Zacatula. Ahí Guerrero, junto con Pablo Galeana e Isidoro Montes de Oca, logran detener el embate de Armijo, sin victoria clara para ningún bando. En su retirada, Armijo destruye todo lo que está a su alcance para según él, minar a los Insurgentes. Entre lo destruído se encontraba pólvora, sembradíos de verduras y tabaco, cañones, entre otras cosas. De nada sirvió que hiciera eso. 

Después, ambos ejércitos llegan hasta Michoacán y el 15 de septiembre se enfrascan en la Batalla del Tamo, donde Guerrero, con 200 refuerzos de Valladolid, aplasta a los realistas y le propina una derrota dolorosa a Armijo. Ahí, el ejército de Guerrero crece de 800, a 1800 efectivos, además de que captura bastantes armas.  Guerrero y sus hombres logran darle otro golpe a Armijo en la Batalla del Cerro del Barrabás. Ahí, aplastan de nuevo a los realistas y les quitan otras 400 armas de fuego. El resto de 1818 transcurrió tranquilo mientras Guerrero y el leal Pedro Ascencio se fortificaban. Nacía el año de 1819, que parecía ser de terror para los Insurgentes. Los indultos se dieron como si se estuvieran regalando dulces, y como eran dulces, los niños insurgentes miedosos no tardaron en ir por ellos y comérselos. Se resalta que muchos indultos se lograron después de capturas en batalla, pero también no la chingaron los batos. Regresando con don Chente, llevó su épica pelea con Armijo hasta el pueblo de Chilapa. En esos momentos, la Junta de Balsas fue sorprendida y disuelta. Sin ningún gobierno, Guerrero y Ascencio se fortificaron de nuevo para seguir la lucha. En el inter, el Fuerte de Barrabás fue capturado casi sin oposición y se forzó a Guerrero a ir hasta Michoacán, dónde fue derrotado el 5 de noviembre en la Batalla de Agua Zarca. Guerrero entonces se retiró a la Sierra Sur a plantear bien su nueva ofensiva.

Mientras la anterior campaña de Vicente Guerrero se desarrollaba, en España se sintieron vientos de tensión. 
En 1819, la mayoría de la población ya estaba empapada de las ideas ilustradas y clamaban el regreso de la Constitución de Cádiz, debido a que estaban hasta la puta madre del absolutismo de Fernanputo VII (que si era bastante puto). Incluso, el ejército estaba hasta la coronilla (incluso apoyaba las guerras de Independencia de Latinoamérica) por lo que decidió tomar cartas en el asunto. Muchos comerciantes, ejército, nobles, miembros de la Iglesia, hasta vagabundos estaban conspirando contra Fercho. Pero la conspiración que si tuvo efecto fue la que apoyó el ejército, sobre todo el regimiento que estaba acuertaldo en Cádiz. El 1 de enero de 1820 el coronel Rafael del Riego, al mando del segundo regimiento de Asturias se levantó en armas pidiendo el restablecimiento constitucional. En realidad, el compa Rafael no solo quería acabar con el absolutismo, sino evitar ser mandado a la Nueva España en papel de bombero de la Corona, porque consideraba que la guerra contra los Insurgentes estaba perdida (y sí que lo estaba). Su movimiento rápidamente se expandió por todo el reino español y cimbró Madrid, porque Fernanputo mandó a sofocar la insurrección al general Ballesteros, quien ya estaba del otro lado apoyando a Riego. Al pobre pendejo de Fernando no le quedó de otra, jurar la constitución más de a huevo que de ganas. La noticia llegó a América el 24 de julio de 1820 y lo mismo que pasó en 1812 se repitió: Se acabó la Inquisición, le dijeron venga para acá a los terrenos de la Iglesia y además cortaron su poder, etcétera. El virrey apoyó las reformas y la gente ni se inmutó. Lo que querían era precisamente librarse de esa Constitución, ser independientes y formar una constitución propia que de verdad los defendiera... Eso no iba a tardar mucho... 

Pieza del post
Sinfonía número 9 en re menor (2o movimiento) - Ludwig van Beethoven